De recuerdos y trastornos
Qué casualidad que después de tantos años de evitarlo, haya terminado leyendo ese libro y obsesionándome poco a poco con lo mismo de hace años.
Qué loco, justo ahora, que tengo todo tan al alcance de mi mano. Días enteros de soledad, gente que me quiere, y tiempo. Mucho tiempo para castigarme todo lo posible.
Una vez le conté toda esta historia a una amiga, en un bar y con cerveza en medio. La verdad, creo que nadie más sabe todo. Tampoco les importa. Lo que hago no está bien y tampoco quise o quiero demostrar que lo estuviera. Mi mente tiene lugares muy oscuros y ya saqué de ella lo más peligroso.
Dejar de comer no es nada. Quiero que me adoren, quiero amar esta prisión de piel y grasa en la que mi alma está encerrada, sé que puedo ser mejor. Obvio voy a seguir con el ejercicio. Los anticonceptivos siempre son una buena excusa para cambiar hábitos.
A él le va a gustar verme más hermosa. A mí me va a hacer bien disfrutar más de mi propia compañía.
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